Este lunes regresé a Zaragoza tras 15 días en Hornilllos de Cameros (La Rioja, España) restaurando huellas de dinosaurios en el yacimiento de La Pellejera.

Cuando solté el equipaje en mi habitación y encendí el ordenador sentí una profunda tristeza. Volvía a la rutina en la ciudad. Hornillos ha sido un lugar purificante para mí. Una experiencia distinta a todo lo demás vivido. Nunca olvidaré a ninguna de las personas con las que compartí esos días.

Estaréis en mi corazón para siempre, chicos. Escribiendo este artículo me vienen a la mente momentos especiales que vivimos juntos y me entran unas ganas locas de volver. De algún modo parece que estaréis allí esperándome: Isa, Isi, Vero, Estela, Asier, Ina, Héctor, Raúl y Jairo.

Raúl, a ti te conozco desde hace mucho tiempo y ya sabes lo que pienso de ti. La verdad es que te he notado un poco distante durante el curso, pero no le doy importancia. Te veré mucho antes de que te vayas a Cardiff, y ya sabes que hay que hacer una cena de despedida.

Vero, eres una chica muy dulce, llena de vitalidad y con mucho talento, así que espero un artículo tuyo para el National Geographic sobre la estupenda convivencia durante 15 días de diez personas prácticamente desconocidas en un pueblo perdido de La Rioja restaurando huellas de hace 120 millones de años, jaja. ¡Ah! Y dale recuerdos a Bibi, que a pesar de estar tan poco tiempo con nosotros nos llegó mucho más hondo que alguna persona que estuvo los 15 días... Hablando de ello, Estela, no te hemos conocido y me ha dado la impresión de que no le dabas importancia a lo que estabas viviendo.

Asier, Mobutu cabrón, jaja, eres un tío como pocos, al final no aprendí a tocar la guitarra, pero espero tener otra oportunidad. Me quedo para siempre tu gran momentazo guitarra en mano con Jairo: "Dicen que tengo un tractor, y dicen que es amarillo...", jaja.

Isabel, después de tanto tiempo en la carrera por fin nos hemos conocido y he podido ver que eres una persona maravillosa, derrochas simpatía y buen humor y unes a la gente. Que sepas que tengo a Elliot aquí a mi lado durmiendo la mona tan tranquilo junto a la hoguera, jeje.

Ina, espero que la próxima vez que nos veamos no discutamos tanto como en el yacimiento, jaja. De ti me quedo para siempre eso, nuestros debates sobre todas las cosas, el defender nuestras opiniones con fuerza y respeto, cuánta gente debería aprender de nosotros. Te deseo lo máximo para tu doctorado, demuéstrales a todos lo que vales, sé que con las huellas tienes mucha razón, aunque en otras cosas sabes que la tengo yo, jaja (cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo ;oP).

Héctor, eres una de las personas más buenas y tiernas que conozco, no te deseo suerte para las oposiciones porque no la necesitas, así que ahí va lo máximo como a Ina. Espero verte pronto por Zaragoza, que estás al ladico, ya sabes, avísanos.

Isi, a pesar de llevar tan poco tiempo en Geología has demostrado muchos conocimientos, sé que te irá muy bien en la carrera, sé que llegarás muy alto. Los dinosaurios y tú estáis hechos el uno para el otro, jaja.

Jairo... ¡Oh, baby, qué pasoooooó! Jajaja, sólo me quedas tú. Que sepas que llevaré la trenza que me hiciste y la pulsera hasta que se me caigan a cachos, jaja, tampoco se me olvidará el día en que, al despertar, me encontré tus pendientes verdes sobre la cama. Me encantaría conocer Granada (Tenerife me cae muy lejos), a ver si algún día puede ser. Tú también serás un buen geólogo, como Isi, seguro, serás uno de verdad, de esos del campo en la sangre, aunque te tocas mucho los huevos, jaja. Por cierto, en cuanto haya hecho el dibujo te lo enviaré por correo, no lo olvides. Quizá te mande alguna cosa más... ;oP

Espero que podáis leer esto algún día. Un enorme besazo para todos. Ojalá podamos compartir más momentos como los ya vividos.

EL DÍA DE LOS MUERTOS (LA PULQUERÍA)

(¡No hay razones, por las que la abandoné!
¡Hay razones, por las que no la olvidé!
Y cantar, con su voz, para no decir adiós,
y cantar, y cantar, mil canciones...)
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Yo soy el viento en este mundo
que te susurra al oído
que pongas velas en mi lecho
y esperes anochecer
con tu pañuelo y tu vestido.
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Quiero tenerte entre mis brazos,
quiero esta noche estar contigo,
yo soy la muerte que baila contigo
hasta el amanecer
y tu alumbraste mi camino.
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(¡No hay razones, por las que la abandoné!)
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Y bailaremos con los muertos
hasta ver el sol nacer,
y al llegar el mes de noviembre
veo tu rostro envejecer.
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(¡No hay razones, por las que la abandoné!
¡Hay razones, por las que no la olvidé!)
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Y cantar, con su voz,
para no decir adiós,
y pensar, que os traerá
nuestra muerte
una gran felicidad.
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(¡No hay razones...!
¡No hay razones!
Y cantar, con su voz,
y cantar, mi canción)
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Y esta noche de fiesta
mi alma subirá,
tú eres vida en mi muerte,
a tu lado me tendrás,
si me tiendes tu mano
el baile podrá empezar.